Una innovadora planta de biogás ha implementado un sistema de inteligencia artificial para optimizar su proceso productivo en Argentina, marcando un hito en el uso de tecnología en energías renovables. Este avance, que comenzó su funcionamiento hace tres semanas, se presenta como la primera experiencia de este tipo en el país.
El proyecto está liderado por Sebastián Cuenca, un ingeniero electrónico que, junto a su socio Eduardo Espíndola, ha desarrollado un software capaz de controlar motores, bombas y generadores. Después de un año y medio de trabajo, Cuenca expresó: «Al irme de esta planta comencé a estudiar la inteligencia artificial para industrias y para todo lo que es generación de energía. Me puse como meta crear algo para poder controlar toda esta parte productiva de plantas de biogás».
El desarrollo de la inteligencia artificial se llevó a cabo en varias etapas. Primero, se realizó un relevamiento de datos que antes se cargaban manualmente. Luego, se entrenaron modelos de IA con casi tres años de información operativa de la planta. Finalmente, se implementó un sistema que controla el ciclo de trabajo de los biodigestores, lo que permite una gestión más eficiente.
Cuenca comparó el funcionamiento del sistema con el de un grupo de ingenieros, afirmando: «En IA es como si pusieras, en este caso, 18 ingenieros a controlar todo esto y hubiera uno solo que los dirige. Creamos el modelo que los dirige». Este modelo, conocido como «orquestador», permite una integración efectiva de tareas, optimizando el uso de recursos.
La planta cuenta con biodigestores que procesan materiales orgánicos para producir biogás, y la inteligencia artificial determina las cantidades necesarias para mantener su funcionamiento. Con una capacidad de 4775 metros cúbicos cada uno, los biodigestores requieren un manejo preciso para evitar problemas operativos.
Gracias a esta tecnología, la planta ahora maneja aproximadamente 56,000 datos diarios, lo que ha reducido la carga manual de trabajo para los operarios. Aunque la automatización ha mejorado la eficiencia, los desarrolladores enfatizan que la intervención humana sigue siendo crucial, manteniendo la experiencia y responsabilidad del personal como pilares fundamentales del funcionamiento.
El sistema también incluye una herramienta accesible desde dispositivos móviles, permitiendo a los trabajadores monitorear en tiempo real el estado de la producción. Cuenca señala que este desarrollo puede ser aplicado a otros sectores industriales, ampliando su impacto más allá de la energía renovable.
La planta, que opera de forma continua, genera energía suficiente para abastecer el 25% del consumo eléctrico de la región. Desde su puesta en marcha, la producción eléctrica ha tenido un impacto positivo en la reducción de cortes de energía en la zona.
A medida que la planta avanza, Cuenca reconoce el desafío de mantener la confianza en el proyecto, enfatizando la importancia de no fallar en una iniciativa que busca aprovechar los efluentes de la producción ganadera para generar energía, contribuyendo así a un desarrollo sustentable.
Fuente: La Nación
