El video corto, con una historia que se remonta a los inicios de la cinematografía, ha evolucionado de limitaciones técnicas a convertirse en el formato mediático más influyente de la actualidad. El primer corto de los hermanos Lumière, grabado en 1895, marcó el comienzo de esta era con apenas 46 segundos de duración. Hoy, esa brevedad se replica en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube.
La reciente controversia surgida en torno a la producción de noticiero sintético de Santiago Siri, «El primer feca», resalta la creciente popularidad del video corto. Este formato se ha diversificado, generando una amplia gama de fragmentos y «videoreacciones», que superan las reproducciones totales. El video corto no solo abarca un estilo de contenido, sino que también se ha convertido en un fenómeno cultural que cruza distintos géneros y plataformas.
La muerte del periodista Chiche Gelblung trajo a la luz una reflexión sobre la evolución de los medios. Su afirmación de que «La televisión es la vida» se traduce hoy en la necesidad de convertir lo que sucede en televisión en clips que puedan circular a través de las redes sociales. Este cambio ha llevado al video corto a definirse no solo por su duración, sino también por su lógica de producción y distribución.
Según el informe Social Media Short Video Report 2026 de Metricool, TikTok se destaca por su capacidad de generar visualizaciones, mientras que Instagram brilla en interacción social. La dinámica de estas plataformas permite que cuentas pequeñas alcancen una gran visibilidad, lo que transforma la forma en que descubrimos contenido.
Los datos revelan que en Argentina, el 76% de los usuarios de TikTok han descubierto nuevas marcas en la plataforma, y el 60% han realizado compras basadas en lo que vieron. Este fenómeno ha convertido al video corto en un nuevo medio de descubrimiento, donde cada mes se registran alrededor de 150.000 millones de reproducciones en el país.
Jorge Carrión, analista y académico español, enfatiza que el video corto ha desarrollado una retórica y géneros propios, distanciándose de las formas tradicionales de cine y televisión. La combinación de elementos narrativos ha dado lugar a microdramas y otros formatos innovadores que responden a las demandas del ecosistema digital actual. Así, el video corto se establece como un componente fundamental de nuestra interacción con los medios, adaptándose a las características de los dispositivos móviles y a las preferencias del público.
Fuente: La Nación
