El reconocido actor estadounidense Robert De Niro ha anunciado una significativa inversión en el sector inmobiliario de la isla de Barbuda, un destino caribeño que fue el refugio preferido de la princesa Diana en la década de 1990. A través de su empresa Nobu Hospitality, que co-fundó junto al chef Nobu Matsuhisa y el productor Meir Teper, De Niro destinará US$250 millones para la construcción de The Beach Club Barbuda, un complejo de lujo que comenzará a operar a finales de 2026.
El proyecto se desarrollará en un terreno de 161 hectáreas frente al mar, en la misma playa donde se encontraba el legendario K Club, conocido por ser el hotel donde se alojaba Lady Di. Esta playa ha sido renombrada como Playa de la Princesa Diana en su honor.
El plan maestro incluye 17 villas privadas de más de 500 m², todas con acceso directo al mar, además de contar con piletas, jardines, cine y bodega propia. También se añadirá el hotel boutique Nobu Beach Inn y una oferta gastronómica de la reconocida marca Nobu.
Además, se están comercializando más de 20 residencias de lujo con precios a partir de US$12 millones, y 30 parcelas para aquellos que deseen construir sus propias propiedades frente al mar. Este movimiento busca atraer a inversores internacionales a uno de los enclaves más exclusivos del Caribe.
La llegada de capitales extranjeros ha generado expectativas sobre la creación de empleo y el impacto económico en una isla con solo 1,500 habitantes. No obstante, organizaciones locales han expresado su preocupación por los riesgos medioambientales que puede acarrear la urbanización intensiva en un área con recursos limitados. Los desarrolladores han afirmado que las construcciones serán de una sola planta, estarán integradas en la vegetación y cumplirán con estándares de sostenibilidad, además de reinvertir parte de los ingresos en la comunidad.
La conexión personal de De Niro con Barbuda se remonta a más de 30 años, tiempo durante el cual ha visitado la isla y posee una residencia privada. Su inversión refuerza la tendencia entre inversores internacionales que consideran a las islas caribeñas no solo como destinos turísticos, sino también como activos inmobiliarios de alto valor, comparables a lugares como Saint Barth, Anguilla o Turks & Caicos. La apertura de The Beach Club Barbuda será un nuevo capítulo en el debate sobre el equilibrio entre el turismo de lujo y la conservación de entornos naturales únicos, además de posicionar a la isla en el mapa global de los destinos más codiciados.
Fuente: La Nación
